jueves, abril 24, 2008
4 Microcuentos II
IY, "Estoy loca por ti". Dijo.
II
Ausente, pero pude terminar mis alas.
III
Finalmente se tomaron de las manos.
IV
Me corté las ansias, para siempre.
BonusHabía una vez, y colorín colorado.
martes, abril 15, 2008
Un Fragmento
Este texto es de un fragmento de una... novela (si es que es novela) llamada 'Bona nit, Nen Poeta'que escribí el año pasado (año pesado), y que me han pedido que ponga en este blog.
"No les costaba encontrarse cualquier miércoles en la
enredada habitación de Alejandro, hablaban todo el día recostados
en la cama, fumaban, tomaban café brasilero, prendían velas,
subían el volumen del estéreo y escuchaban música para los dos, se
pintaban de artistas y cantaban entre risas, hacían comida que no
necesitaban, bebían cócteles improvisados con frutas que nadie
conocía, salían a recorrer la ciudad a las dos de la mañana, para
tenerla rendida a sus pies caminantes, Alejandro se quitaba los
zapatos, se subía en un árbol y Valeria se sentaba en el césped,
recostada en el tronco, desde arriba él le decía que la quería, la
boca de Valeria sonreía sola, y con los ojos cerrados le preguntaba
a Alejandro por qué la quería, Alejandro arrancaba una de esas
florecitas amarillas que crecen desaforadas en los árboles, se
enganchaba con sus piernas de una rama, y colgado silvestremente,
le ponía a Valeria la flor en la oreja y boca abajo le susurraba al
oído: «Por que sí»"
Contentos? Ja.
Contentos ellos.
"No les costaba encontrarse cualquier miércoles en la
enredada habitación de Alejandro, hablaban todo el día recostados
en la cama, fumaban, tomaban café brasilero, prendían velas,
subían el volumen del estéreo y escuchaban música para los dos, se
pintaban de artistas y cantaban entre risas, hacían comida que no
necesitaban, bebían cócteles improvisados con frutas que nadie
conocía, salían a recorrer la ciudad a las dos de la mañana, para
tenerla rendida a sus pies caminantes, Alejandro se quitaba los
zapatos, se subía en un árbol y Valeria se sentaba en el césped,
recostada en el tronco, desde arriba él le decía que la quería, la
boca de Valeria sonreía sola, y con los ojos cerrados le preguntaba
a Alejandro por qué la quería, Alejandro arrancaba una de esas
florecitas amarillas que crecen desaforadas en los árboles, se
enganchaba con sus piernas de una rama, y colgado silvestremente,
le ponía a Valeria la flor en la oreja y boca abajo le susurraba al
oído: «Por que sí»"
Contentos? Ja.
Contentos ellos.
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