martes, febrero 05, 2008

Recuerdo que... (Parte I)

Chocolata, néctar del resto de tu rojo jet, aquel bebé que imagina tobillos económicos de muelitas doradas, fijadas con semillas vivas, que retozan sobre ellas. Acuarelas milagrosas privadas de provecho por notas graves para su piel de caramelo virgen, doloroso aroma sin almendras musicales, esas fajas tonales arrítmicas, pero las únicas galletas de recuerdos cremosos, deliciosos momentos atrapados entre palmas de voces.

Juanita, falta que quieras la interpretación querida, cicatriz cardiaca, peluda alfombra que me suaviza la radio antigua del abuelo pop, el estudio barbado sin canas pesadas descansando más abajo del disco florecido, para esperar tranquilo a mamá hada, escotada, graciosa espalda huesuda salpicada de cacao bailarín, novato en maderas maleables, pino verde ondulado por tus caderas primerizas, llenas de aquel delicado susurro: 'ssssssshhhhh?'

Encantado de grandes amores, que yacían levitando otros chocolates, parecidos a esos pedacitos de cielo, que burbujean silenciosos, mi Juanita, doble dosis en cucharita dulcera, rebosante, que jamás termina de sentir fiebre azul, que expande las neuronas embriagadas sin control, sobre el almuerzo trasnochado con cariño, derretido hasta simplemente hacer bollitos naftalina, impregnados de equivocaciones lácteas, gaseosas y efímeras piedrecillas asesinas capaces.

Me llenas sin parar, solitarios enamorados, alejados chocolatines salados, apenas arrullados con esferas bíblicas revertidas, aunque estén untadas con jalea real, igual de rouge marino al amanecer, espesa. Deseos de canciones viejas diluidas para nuestra lengua seca, que envenena tiernamente y entierra sus dos cultivos de niños, semejantes al maíz mutante decolorado según los sabios cuervos. Ya habían engañado siete lustros piramidales.

Preparadas para cambiar el viaje, desde oír hasta tener orejas prudentes, señal femenina de poesías inacabadas, peinadas con pétalos que tienen sed nocturna, ansias anticuadas y drogadas bestias malandrinas, pepas trituradas antes de parir pañuelos enormes, satinados con besos rubios, muertos de perlas fenomenales, sintéticas bolitas en fa de él mismo

1 comentario:

Laura Zaferson dijo...

"mi Juanita, doble dosis en cucharita dulcera". Lo Mejor.