Husmea tu propia cercana,
anda y dame más alta,
questa estrella entraña,
auncuando al atarnecer campana.
Allá medioriente lejos relojes…
Fuerzo a corazado,
miedo quilate de juzgado,
y sin perder ser aire manzana,
me quedo acá, madame.
Allá medioriente lejos relojes…
¡Ay! re, Si ni me sahara,
viviría sol y caravana
Luego te daría mi morada
huiríamos a la cansada.
Y entonces claro, Zambia.
A las tres a eme.
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