lunes, noviembre 24, 2014

Tres de Seis. (Viaje de Ida)

¿Será casualidad que escribo estas caudalosas líneas en rojo? ¿Será conciencia o coincidencia ? O será el cínico efecto de la adicción rubí de mi enrojamiento. La droga mejor he probado sin miedo, la droga más dura, íntima e inmediata que dejar no puedo; no hay vuelta, la droga dorada escarlata me sube y me sube, y me estira y me asciende, y me itera y me sube, y en el bien me deja. Aun si hubiere fuerza con mayor arrojo que este impulso que como un rezo me eleva, aun si  hacia abajo me tirare, tendría yo con mi droga siempre, a cada instante, un entinte rojo, una fuerza nueva; No parece terminar la droga, desde mi vuelo el fin de la tierra y de las cosas veo, pero con tu boca que eres mi droga en mi viaje de ida te creo; Soy adicto, alucino y lo seré, atrás el mar, esta droga me transforma y mi mundo todo. Será que estoy drogado y en grado de enrojo escribo, preciosa droga, épica luz taheña de mi camino; Amo este trip, dejarlo no puedo ni me importa, no hay cura ni método para el viaje detener ahora. Ni aterrizo ni en mi vuelvo, de mi cuerpo hace parte ya la droga y me procura un eterno vuelo. Atardecer elevado perpetuo, con el alma droga la veo. Subo, subo y bermejo me elevo. A semejante altitud no le temo, ni que ventea, antes estuve en fría verde tierra, pero me drogué contigo, con tu pelo y con tu boca navego el aire carmesí y a bajar no vuelvo,  te juro que no vuelvo.




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