¿Será casualidad
que escribo estas caudalosas líneas en rojo? ¿Será conciencia o coincidencia ? O será el cínico efecto de la adicción rubí de mi enrojamiento. La
droga mejor he probado sin miedo, la droga más dura, íntima e inmediata que dejar no puedo; no hay vuelta, la droga dorada escarlata me sube y me sube, y
me estira y me asciende, y me itera y me sube, y en el bien me deja. Aun si hubiere
fuerza con mayor arrojo que este impulso que como un rezo me eleva, aun si hacia abajo me tirare, tendría yo con mi droga siempre, a cada instante, un entinte
rojo, una fuerza nueva; No parece terminar la droga, desde mi vuelo el fin de
la tierra y de las cosas veo, pero con tu boca que eres mi droga en mi viaje de
ida te creo; Soy adicto, alucino y lo seré, atrás el mar, esta droga me
transforma y mi mundo todo. Será que estoy drogado y en grado de enrojo
escribo, preciosa droga, épica luz taheña de mi camino; Amo este trip, dejarlo
no puedo ni me importa, no hay cura ni método para el viaje detener
ahora. Ni aterrizo ni en mi vuelvo, de mi cuerpo hace parte ya la droga y me procura
un eterno vuelo. Atardecer elevado perpetuo, con el alma droga la veo. Subo,
subo y bermejo me elevo. A semejante altitud no le temo, ni que ventea, antes
estuve en fría verde tierra, pero me drogué contigo, con tu pelo y con tu boca
navego el aire carmesí y a bajar no vuelvo, te juro que no vuelvo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario